Violencia de género


Advertencia sobre el maltratador y características
            

 

 A veces no nos damos cuenta de la clase de persona que tenemos delante…

 

 Lo que te está pasando les sucede a muchas mujeres en

 

 

 

 

 

 

nuestro país y en el resto del mundo.

Ocurre en todos los grupos sociales, sin distinción

 de edad, clase social, religión o raza.

Los maltratadores no sólo provienen de sectores

marginales. Pueden ser abogados, periodistas,

policías, médicos, jueces, políticos, funcionarios,

militares, etc.

El hombre que golpea a la mujer utiliza la violencia

como un comportamiento eficaz para

dominar e infundir temor.

El maltratador tiene fuertemente interiorizados

los valores tradicionales de la superioridad

masculina.

La violencia es, en muchos casos, un intento

desesperado por recuperar la supremacía perdida

en el único ámbito donde puede ejercer

el poder con impunidad.

El maltratador está convencido de que le perteneces

en exclusividad y, en consecuencia,

puede hacer contigo lo que le venga en gana.

La víctima muchas veces se culpabiliza de una

situación que le desconcierta.

El maltratador tratará de “educarte” y “corregirte”,

para que cumplas el papel que él te

asigna dentro del hogar. Tiene una concepción

rígida, estereotipada y sexista de la masculinidad

y la feminidad.

En muchas ocasiones el agresor justifica su

conducta violenta atribuyéndola a que tu comportamiento

es inadecuado, porque no respetas

sus deseos o no le prestas la atención

absorbente que exige.

Comenzarás a vivir pendiente de sus ataques

inesperados de ira y de unos comportamientos

que no podrás controlar nunca.

Debes saber que todos tus intentos por encauzar

la situación serán inútiles.

No tienes la culpa de su descontrol.

 

 

 

 

Tú eres la caja de resonancia y la víctima de sus

frustraciones.

 

El maltratador

Utiliza la violencia con el fin de doblegar la

voluntad de la víctima.

Los ejes en que basa los abusos domésticos

vienen determinados por la edad y el género.

No es enfermo mental.

Selecciona a la víctima y escoge el lugar del

ataque.

Tiene actitudes sexistas y creencias estereotipadas

de las mujeres.

Ve amenazado permanentemente su poder en

el ámbito familiar.

Impone el aislamiento social de su entorno

familiar, como estrategia para romper la

independencia y autoestima de su pareja.

La imposición de aislamiento en no pocas ocasiones

va más allá de lo psicológico y pasa a la inmovilidad

física, dándose situaciones de secuestro en el propio

hogar.

Critica constantemente con el ánimo de crear

inseguridad y fomentar la dependencia.

No asume la responsabilidad de sus actos violentos

ni considera el problema como propio.

 

 

 

Tiene una gran capacidad de persuasión.

Con

 

 

extraños utiliza la seducción para imponer sus

criterios.

Racionaliza su conducta violenta, la justifica y

minimiza.

Utiliza todo tipo de estrategias para lograr un

único fin: que la mujer no se aleje o que vuelva

a su lado.

Atribuye el problema a la propia conducta de

la víctima, a la familia, el trabajo, la situación

socioeconómica.

Representa una imagen social opuesta a la

que tiene en el ámbito privado.

Fuera de casa puede ser educado, alegre,

amable, seductor, solidario, atento, respetuoso.

Una de sus estrategias es la de convencer a la

mujer de que no puede vivir sin él, cuando en

realidad es él quien depende “funcionalmente”

de ella.

Manipula a la compañera ejerciendo el control

sobre los bienes materiales.

Utiliza las visitas a sus hijos para acercarse a su

víctima y seguir maltratándola.

Tiende a manipular e intenta seducir a los

profesionales

con su juego de doble fachada.
 
Entiende su equilibrio emocional como control
absoluto del otro.

Siempre pide una segunda oportunidad.

Esgrime los celos para invadir y controlar la

vida de la mujer.

Tiene generalmente antecedentes de violencia

en su familia de origen.

Repetirá su conducta violenta en las sucesivas

relaciones que mantenga con otras mujeres.

Critica constantemente con el ánimo de crear

inseguridad y fomentar la dependencia.

No asume la responsabilidad de sus actos violentos

ni considera el problema como propio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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